Cuando la profesión tira piedras contra su propio tejado

Publicado  martes, 18 de mayo de 2010

Hay una situación que se ha repetido en mi vida, con bastante frecuencia, desde hace unos años. Dicen que el hombre es un animal de costumbres, pero tal condición queda lejos de mí en este caso.

Desde que empecé a estudiar periodismo, en más de una ocasión, y en más de dos, he tenido que aguantar, con una sonrisa más que forzada, la expresión, a caballo entre la iluminación y la socarronería, "¡anda, para trabajar en el 'Tomate'!" cuando alguien conocía mi condición de estudiante de tal saber. Que se asocie periodismo, a víscera, es de primeras vomitivo y, de segundas, preocupante.

Pero qué podemos esperar, nosotros que permitimos que cualquier pelagatos con vergüenza arrabalera aparezca vomitando su filosofía cavernícola sobre lo divino y lo humano, pero también de Paquirrín o de quien se tercie.

Los periodistas nos quejamos de que degeneran nuestra profesión, pero no sabemos que muchas veces parte de nosotros somos el verdugo. Si no, a cuento de qué, en la sección 'Periodismo' de un periódico digital llamado periodistadigital.com, dirigido por el reputado periodista español Alfonso Rojo -o sea, que más ligazón con la profesión no se puede tener, en teoría-, aparece la siguiente noticia:



A mí que me lo expliquen.

0 comentarios: